Estudio revela relación en casos de suicidio con las terapias de conversión

La Fundación Ozanne, encabezada por la destacada evangélica gay Jayne Ozanne y presidida por el Rt. Rev. Paul Bayes, obispo de Liverpool, publicó los resultados de su Encuesta nacional de fe y sexualidad de 2018.

En julio de ese año, el gobierno publicó su Encuesta Nacional LGBT, y se examinó una amplia gama de cuestiones. Algunas personas se sorprendieron debido a que al 5% de los encuestados se les ofreciera una forma de la llamada «terapia de conversión» y un 2% adicional de los encuestados lo habían intentado. La «terapia de conversión» intenta cambiar la orientación sexual de un individuo a través de intervenciones psicológicas o espirituales.

La encuesta de la Fundación Ozanne buscó descubrir qué motivó a las personas a participar en tales prácticas, incluso si los padres, otros miembros de la familia, líderes religiosos o amigos les animaron a hacerlo. La Fundación Ozanne también quería una indicación de lo que implicaba este tipo de intentos, cuáles eran las consecuencias para quienes se sometieron al tratamiento, así como la edad en la que se les ofreció por primera vez.

En los últimos años, hemos visto una mayor conciencia de la «terapia de conversión» dentro de la comunidad y la sociedad LGBT en general. La forma en que se lleva a cabo varía masivamente entre iglesias individuales, denominaciones cristianas y religiones. Durante mucho tiempo ha sido un problema para los cristianos LGBT, por lo que el debate sobre este tema ha despertado interés a nivel mundial.

Durante mucho tiempo, la «terapia de conversión» ha sido percibida como un problema que se resuelve mejor al trabajar con la profesión médica. Esta encuesta confirma que es principalmente un problema que deben abordar las organizaciones religiosas. Los gobiernos de varios países han estado tratando de poner fin a estas prácticas inhumanas.

Los resultados de la encuesta de la Fundación Ozanne, que se realizó en diciembre de 2018, atrajo a más de 4600 encuestados. De estos 458 (10%) revelaron que tenían alguna experiencia en tratar de cambiar su orientación sexual. Más de la mitad de los que intentaron estos cambios experimentaron problemas de salud mental. Esto incluye a 193 personas que informaron que habían contemplado quitarse la vida y 91 afirmaron que en realidad habían intentado suicidarse. Dos de cada cinco de los que habían intentado «terapia de conversión» posteriormente se autolesionaron y una cuarta parte desarrolló trastornos de la alimentación.

Más de la mitad de los que intentaron cambiar su orientación sexual primero lo hicieron a la edad de 18 años o menos. La «terapia de conversión» es claramente una amenaza para las personas jóvenes LGBT, no solo para los adultos. La encuesta encontró que el ímpetu para participar en la «terapia de conversión» provino principalmente de líderes religiosos, en lugar de padres. Los líderes religiosos están abusando de sus posiciones de poder y diciéndoles a jóvenes LGBT impresionables que su sexualidad está peleada con su fe.

Lo más sorprendente de todo es que 22 personas se vieron obligadas a tener relaciones sexuales con alguien del sexo opuesto. Que algunas personas hayan sido sometidas a violaciones correctivas.

Cabe destacar que este estudio se realizó solo en el Reino Unido, pero da un amplio panorama de lo que representan estas prácticas en todo el mundo.

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