Pepe Urueta busca el amors ¡en Canadá!

¡Hijas del pecado! Esta semana, mi hijo Pepe Urueta dejó su diario tirado en la sala, y yo, como buena madre, lo tomé para revisar que no anduviera en malos pasos ni con alguna mala mujer rondándolo, sin embargo, me encontré su experiencia en Canadá, que por lo que puedo darme cuenta, disfrutó como el niño que es.

Lo único que no leí por ninguna parte fue si había encontrado el amors, o algo así, pero no importa, les comparto estas hermosas palabras de mi hijo, y como bien dicen, recordars es volvers a vivirs. Por cierta, estén muy pendientas de las historias de mi hijo en Instagram porque estará subienda material exclusivo de esta aventura.

Querido diario:

He viajado a muchos lugares de México, Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe cuando solía competir en natación. Por ese motivo, desafortunadamente no podía “turistear” y conocer más que el hotel donde me hospedaba y la alberca donde competía. Mi visita a Canadá, por otro lado, fue completamente diferente. En ese viaje pude visitar y disfrutar tranquilamente varios lugares turísticos, convirtiéndolo en una de las experiencias más increíbles de toda mi vida.

Llegamos primero a Montreal, donde pasamos 3 días. Desde el momento en que aterrizamos nos tocó una tormenta de nieve, la cual me gustó mucho. Jamás había visto nieve en persona, así que estaba encantado. Lo primero que hice fue aventarme a las pequeñas montañas acumuladas de nieve y dibujar ángeles, cosas que siempre había querido hacer de niño.

Algo que me sorprendió mucho de Montreal fue el hecho de que la mayoría de sus edificios están conectados por una ciudad subterránea de 32 kilómetros de distancia, para poder escapar las heladas temperaturas del exterior que pueden llegar a -40 grados en invierno. Un hecho que mencioné como 15 veces en mis historias de Instagram. Montreal es impresionante y significó mucho para mi visitarla ya que ahí se celebraron los juegos olímpicos de 1972, donde mi papá compitió.

Después pasamos 1 día en Ontario, donde visitamos las impresionantes cataratas del Niágara y el viñedo Two Sisters Vineyards. Sin lugar a dudas la visita a Ontario fue mi favorita, ya que la gente es super amigable y nos tocó una ligera nevada que parecía mágica mientras comiamos en el viñedo. Fue muy tranquilo, hermoso, y pude disfrutarlo todo al maximo con una copa de vino en mano del lugar.

Los últimos 2 días los pasamos en Toronto. Ahí pude realizar una de las actividades más extremas de mi vida, subir la CN Tower desde el exterior a unos 350 metros de altura. Esa misma noche cené en el restaurante giratorio del mismo edificio. Al día siguiente tuvimos un tour por la ciudad y el guía nos platicó un poco de la historia de la ciudad, incluyendo la historia del movimiento LGBT en los años 70s donde él y sus amigos salieron a las calles a protestar a favor de sus derechos.

Canadá es un país impresionante, con gente increíble y paisajes maravillosos. Me habría encantado estar más tiempo para poder conocer más de ese hermoso país y su gente, pero por lo pronto sólo puedo esperar en regresar algún día. Tan increíble que hasta se me olvido que iba acompañado del resto del grupo de Escándala.

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