Imagen de Dr StClaire en Pixabay
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Yo no escogí ser trans, por lo menos no en este plano, aunque se dice que tu alma va escogiendo las pruebas que te toca enfrentar para tu crecimiento y eso si hace más sentido. Si bien yo me hubiera ahorrado la prueba, pues aquí estoy ante dos opciones: la enfrento con valentía, o me hago chiquita hasta desaparecer, como muchos quisieran. Las pruebas no superadas se repiten hasta que las pasas, así que conviene de una vez enfrentarlas y pasar a lo que siga.

Si tu eres trans, no creo que hayas decidido ser objeto de la violencia, el odio y la discriminación. Aunque a algunos les cueste el concepto, estamos aquí para aprender, pero también para ser lo más felices que se pueda en el proceso. Así que cuando eres capaz de enfrentar la adversidad, poniendo atención a las lecciones que te trae y además lo haces con una sonrisa en la cara, tú ya entendiste a un nivel que pocos alcanzan.

Cuando tu brillas, es probable que tu luz lastime a aquellos que han vivido tanto tiempo en la oscuridad; no lo haces a propósito, pero es bueno entender que a veces pasa sin querer. Cuando recibes odio, antes de dar “Enter” como un rayo, conviene entender que ese odio viene desde mentes y vibraciones muy bajas. Una persona que encuentra un motivo para odiar o discriminar, se ha topado con el límite de su todavía primitiva mente y no entiende, que ese odio la afecta a ella principalmente. Ese veneno, la envenena antes que a ti. ¿Es a ese nivel al que quieres descender? No son malos, solo están respondiendo desde su nivel de conciencia.

Todos somos espejos, y vamos por la vida sirviendo a otros para que se reflejen en nosotros. Si me avientas una piedra, más bien se la avientas a tu reflejo. Me imagino que ver un reflejo mediocre no está chido, pero la piedra no soluciona nada, ¿ves? Es mejor que esa gente trabaje en su amor propio y no atacar al pobre espejo. ¿Has visto como un animalito acorralado ataca por miedo, aunque no representes una amenaza? Lo bonito de entender esto, es que ni siquiera es contigo la cosa.

En un camino de conciencia elevada, conviene adherirse a un principio que en la India llaman Ahimsa, la no violencia. Gandhi fue uno de sus grandes representantes, quien logró nada menos que derrotar al imperio británico solo con su luz, ¡casi nada! Parecía imposible ante tanto abuso del poder de mis paisanos, sin embargo, se pudo. Grandes sabios dicen que dominar la no violencia, es el camino más contundente hacia la evolución de tu conciencia. Esa no violencia abarca todo, incluyendo a la Madre Tierra, este maravilloso paraíso que nos sostiene, y si, también de paso a las redes sociales.

El otro día me atacaron por publicar la palabra “Transbiana”, que contiene en sí misma los conceptos de identidad de género y de preferencia sexual, que no deben confundirse. Soy enemiga de las etiquetas porque limitan, pero en el contexto de una publicación para la diversidad y por la naturaleza de la historia, lo creí conveniente. Más allá de tratar de entender por qué alguien tiene tiempo de sobra para leer cosas que odia, dándose un tiro en el pie (o en el alma) por lo que ya explicamos, o si su cuota de palabras se había agotado y no pueden darse a la titánica tarea de incluir una más, esto tiene más de fondo. ¿Qué les ardió tanto? Cualquier cosa que hable de tu existencia. La gente trans, en su mente, no tiene derecho de existir.

La creación no puede ser más diversa, para donde voltees. Si alguien está viendo en blanco y negro y no a colores, es como aquella vez que castigaron a Galileo por decir que la tierra se mueve alrededor del sol (por cierto, son los mismos). Esos seres despiertan en mi todo mi amor y compasión. Con perdón de Descartes, “existo, luego existo, así que ni le piensen”, sin la validación de nadie más que del Creador. La oscuridad no se combate, solo se ilumina…