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Por Diego Loyola: Hijas e hijooooos del mundaaaaaaaa, esta vez les tengo la noticiaaaaa del momentaaaaa porque vamaaaaaaas avanzando con el empoderamientaaa y la visibilidad trans en todo el mundaaaaa, porque como personas trans valemos por igual y merecemos tener trabajaaas dignos.

Mi adorada hija Reem Sharif ha sufridaaa claraaamente humillaciones y discriminación a lo largo de su vida, y al igual por la lucha desde un pionero centro de atención de la policía para que otras personas trans no pasen por lo mismo en Pakistán, un país que realmente es conservador en donde las personas trans en la oscuridad y violencia.

Mi hija lleva dos meses y medio como oficial de apoyo a víctimas en el primer centro para trans de la policía Paquistaní, mi hija ha trabajado en 19 casos, desde incidentes en los que mis hijos e hijas trans sufrían amenazas por parte de familiares e incluso acoso policial, situaciones que mi hija Sharif conoce muy bien.
Mi adorada me hizo la mención real que es “Un hombre o una mujer no pueden entender la cultura de la comunidad transexual del modo que ella lo hace”. Cuando una trans es discriminada, si va a una comisaría es discriminada de nuevo y es una realidad que sucede en el mundo.

Los asesinatos, violaciones, palizas, insultos y discriminación laboral forman parte de la vida de las personas trans en Pakistán, que en muchas pero muchas ocasiones se ven evocadas a la prostitución o el baile para ganarse la vida manas.

La discriminación continua a pesar de que el Tribunal Supremo reconoció en el 2009 el cambio de identidad para los documentos oficiales y que desde hace dos años el Parlamento aprobó la ley que establecía los derechos de mis hijos e hijas trans y obviamentaaa prohibía la discriminación en instituciones educativas y en el ámbito laboral. Mi hija sufrió rechazo por su familia y el peor periodo de su vida sufrió cuando estudiaba ingeniería en la universidad, sin embargo, logró estudiar Relaciones Internacionales en otra universidad.

Lo cual me dio la exclusiva de nervios contándome que uno de sus primeros casos llego al centro una joven trans muy asustada después de que su propia familia la amenazara con someterla a electrochoques, encerrarla en un armario e incluso matarla manas, Sharif sabía lo que es pasar por ello.

Mi hija hablo con la familia de la joven trans y firmaron una declaración en la que decía que no sabían lo que es una persona trans y que no le harían más daño. En otro caso como una trans denunció en el centro Tahaffuz que varios policías la acosaban en las noches. Sharif intervino y el problema desapareció.

El objetivo del centro policial para trans, en el que mi hija Sharif trabaja junto con 2 agentes, es ofrecer confianza. El centro ha sido bien recibido por las ONG trans de aquél país. Bravaaaa manaaaaas vamaaaas avanzando como munidad TRANS!!