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Pose: El episodio que nos hizo llorar por todas las mujeres trans asesinadas

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Foto Instagram @poseonfx

Manas, cada año los crímenes de odio hacía la comunidad trans cobran cientos de vidas, por el simple hecho de ser quienes son, estos asesinatos siguen ocurriendo por la falta de empatía, de personas incapaces de concebir la diferencia.

La serie Pose, que narra las problemáticas de las mujeres trans en el Nueva York de los ochenta y principios de los noventa en HBO, ha hecho lo imposible: conciliar la denuncia de esta realidad histórica y presente y al mismo tiempo celebrar todas estas vidas que fueron arrebatadas.

El cuarto episodio de la segunda temporada de Pose es de esos que cualquier ser humano debería ver. A continuación habrá muchos spoilers, mana, así que si no has visto la segunda temporada, ¿Qué estás esperando? Ve a verla y ya luego regresas a echar chisme, por acá.

En este capítulo, todo comienza cuando Lulu (Hailie Sahar) les explica a Blanca (M.J. Rodriguez) y Angel (Indya Moore) que Candy (Angelica Ross), una mujer trans como ellas, está desaparecida desde que se fue a ejercer la prostitución a un motel de mala muerte. A pesar de que sabía que era una profesión peligrosa, no tenía otra opción: necesitaba dinero, no tenía suficiente con trabajar de stripper y las mujeres trans tenían (y tienen) serios problemas para encontrar empleo.

Después de ponerse a buscar desesperadamente, Lulu, Blanca y Angel reciben la llamada que les confirma lo que metían: Candy ha sido asesinada. También saben una verdad irrefutable: nadie encontrará a su asesino porque al cuerpo de policía de Nueva York y a la sociedad no les importa que haya otra mujer negra y trans muerta. Y, para complicar todavía un poco más las cosas, tienen que encontrar la forma de reclamar el cuerpo y poder darle un funeral digno.

A diferencia de cualquier otra serie, el asesinato de un personaje principal no tiene la intención de impactar al espectador. Es casi la crónica de una muerte anunciada. La realidad es que Blanca, Lulu o Elektra (Dominique Jackson), como mujeres trans, saben que son personas marginalizadas por una sociedad tránsfoba, machista y racista y que ser víctimas de la violencia es el día a día. Si alguien como Candy desaparece, su lógica indica que estará muerte.

El asesinato de Candy no deja de recordar (de forma intencionada) al de Venus Xtravaganza, una de las protagonistas de Paris is Burning (1990). En el documental de Jennie Livingston aparecía como una de las testigos del Nueva York del voguing y la ball culture que retrata Pose y enamoraba con su esperanza. La encontraron estrangulada debajo de una cama del hotel Duchess tras estar desaparecida cuatro días. Tenía 23 años y tantos o más sueños que Candy.

Candy es Venus Xtravaganza; Candy es Sonia Rescalvo, la mujer transexual asesinada en el parque de la Ciutadella en Barcelona en 1991 en manos de un grupo de neonazis; Candy es Brittany White y Chynal Lindsey y Muhlaysia Booker, tres mujeres trans y negras que han sido asesinadas en Dallas desde octubre; Candy es Quelly da Silva, a quien asesinaron y extirparon el corazón en Brasil en enero; Candy es la mujer transexual hallada muerta en marzo en Castellón con un golpe en la cabeza; Candy es los cientos y cientos de mujeres que fallecen cada año alrededor del mundo por vivir su identidad de género con libertad.

Y, como Janet Mock y Ryan Murphy consideran que estas mujeres nunca tuvieron la oportunidad de tener una última palabra, le conceden a Candy esta posibilidad. En cualquier otra serie se vería extraño que los personajes hablaran con el fantasma de la fallecida para despedirse.

Pero en Pose es una elección simbólica y llena de significado: es el homenaje a las mujeres que se quedaron por el camino, las que dijeron “hasta luego” y mataron manos tránsfobas. No tiene precio ver a Candy tener sus últimas conversaciones, despedirse a su manera y reivindicar al máximo su vida, una que vivió con coherencia con ella misma.

Al final del episodio cuando vemos ese lip-sync de Never knew love like this before de Stephanie Mills, es imposible retener las lágrimas. Angelica Ross ilumina cada plano con su sonrisa, con esa sed de espectáculo y de ansias de vivir y de disfrute máximo.

Hijas, lo hace por todas esas mujeres que brillaron sin que nos diéramos cuenta porque como sociedad las ignorábamos y las esquivábamos; porque nos quedábamos indiferentes ante su situación injusta; porque pasábamos de sus suicidios y asesinatos; porque las tratábamos como si fueran un otro cuando forman parte del nosotros. Es la reivindicación de sus vidas.

¡Gracias a la serie Pose, por darnos tanto! ¡Viva la comunidad trans!