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Safo de Lesbos: Un ícono del lesbianismo

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Considerada como la mejor poetisa de la Grecia antigua, la también llamada “Safo de Mitilene” (conocida como la “décima musa griega”) se ha convertido en un ícono para las lesbianas.

¡Mis sáficas! Safo es una de las pocas veces femeninas que tenemos desde la antigüedad. Fue la única mujer que los griegos de la época clásica incluyeron en el “Olimpo de los Poetas”, conformado por catorce autores (nueve de poesía lírica, tres de trágica y dos de épica) que consideraban dignos de estudio.

Sorprendentemente, sabemos muy poco acerca de la vida de quien fuera considerada “la mejor poetisa de la Grecia antigua”, y desafortunadamente, resulta difícil separar la verdad de la leyenda: casi todo lo que se supone acerca de su vida son interpretaciones hechas por los propios comentaristas griegos a partir de su obra, incluyendo la creencia de que mantenía relaciones amorosas o sexuales con sus discípulas de Lesbos, dando origen al término “lésbico” o “lesbiana”, gentilicio utilizado para les habitantes de la isla, ahora utilizado como sinónimo de atracción entre dos mujeres.

Se sabe que nació alrededor del año 630 a.C. en Mitilene, la capital de la isla de Lesbos. Procedía de una familia acaudalada y aristocrática, como demuestra el hecho de que tuviera una formación en letras y música, un privilegio raro y más aún para una mujer en aquella época. Estaba al frente de un tíaso (una comunidad que ofrecía una educación de corte artístico y religioso bajo el amparo de un dios concreto, en este caso Afrodita). Las disciplinas que se enseñaban en el tíaso eran sobre todo la poesía y el canto, que en la antigüedad se consideraban dos aspectos de un mismo arte.

Actualmente, Safo es considerada un ícono del lesbianismo, pero la poeta escribió sobre su deseo tanto por mujeres como de hombres. Hay que destacars que las expresiones de deseo homoerótico en la Antigua Grecia no significaban que las personas pertenecieran a una orientación sexual en particular, por lo que es poco probable que se hubiera identificado como una persona homosexual y mucho menos una mujer lesbiana, dado que el concepto no era utilizado en aquella época.

Safo de Lesbos

La idea de que Safo mantenía relaciones con sus discípulas procede de la interpretación de sus poemas, en los que se encuentran manifestaciones amorosas y eróticas dirigidas a otras mujeres. Sin embargo, no se sabe si los sentimientos que describía se consumaban en realidad o, de hacerlo, si eran puramente por placer o tenían un componente religioso.

Como ya lo mencionamos con anterioridad, el tíaso que dirigía era una comunidad dedicada a Afrodita, la diosa del amor, y posiblemente tuviera influencias también dionisíacas, el dios de los placeres carnales y del vino; por lo tanto, es muy posible que sus integrantes mantuvieran relaciones como parte de los rituales. ¡Qué Escándala!

Algo que vale la pena enfatizar, es que la Iglesia persiguió su obra por considerarla “inmoral”. En el siglo IV, un arzobispo de Constantinopla llamado Gregorio Naciaceno hizo quemar públicamente todas las obras de Safo que pudo encontrar; y en el siglo XI el papa Gregorio VII ordenó destruir todas las copias que se encontrasen de sus poemas por considerarlos inmorales. ¡Qué mieda!

El amor era el tema principal de la obra de Safo, pero los poemas explícitamente eróticos no eran mayoría: la poetisa abarcaba un gran abanico de sentimientos ligados a este como la nostalgia, los celos o la añoranza de la persona amada.

Su condena fue hablar del amor entre dos mujeres: fueran o no ciertas las hipótesis sobre el tipo de relación que mantenía con sus discípulas, lo importante era que sus comentaristas las consideraban verdaderas; y en un contexto en el que la Iglesia consideraba el deseo femenino pecaminoso por naturaleza, lo era más aún cuando este se dirigía a otras mujeres. A causa de esta persecución y lesbofobia, posiblemente nunca sabremos los verdaderos sentirse de la que fue considerada la mejor poetisa de la Grecia antigua. ¡Larga vida a mi Safo de Lesbos!

Con información de National Geographic y BBC