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Por: Arturo Ruiz. “Utilizo el pecado sexual y la homosexualidad para llenar un vacío de Dios en mi vida”, es una de las frases con las que comienza la película ‘Boy Erased’, la cual relata la experiencia de un adolescente que es enviado a una de las mal llamadas ‘terapias de conversión’ por órdenes de su padre, un pastor cristiano.

Esta frase demuestra demasiadas cosas que están mal en esas terapias. Uno no ‘utiliza’ la homosexualidad para llenar un vacío, mucho menos de Dios. Soy católico, con fé en Dios, y firme en mis creencias. Pero seamos honestos, ¿qué religión se encarga de atacar las creencias de sus ‘hermanos’? El catolicismo se basa en el amor al prójimo, Jesús les dijo ‘Amaras a tu prójimo’, ¿o no?.

La película menciona las diversas cosas que suceden en estas “terapias de conversión”, donde hacen creer que la homosexualidad es una enfermedad, que los homosexuales son personas dañadas por su pasado, pervertidos, personas que buscan llamar la atención y demás. A lo largo de la película observamos las diversas tácticas que se utilizan para ‘curar’ la homosexualidad. NO señores. La homosexualidad no es una enfermedad, no se puede curar. Lamento decirles que la gente nace con esa orientación sexual. Debemos entender que todos tenemos el derecho de elegir a quién amar.

Las terapias de conversión están prohibidas en muchos países por violentar los derechos humanos, pues van desde terapias de electroshock, pasando por inyecciones y llegando hasta diferentes tipos de tortura.

Aceptemos a las personas por cómo son. Si somos religiosos, prediquemos con el ejemplo, y si realmente creemos en un Dios de amor, qué mejor que seguir su ejemplo y amar también nosotros. Si tienen un hijo, sobrino, amigo, hermano o conocido que sea homosexual, demuestren apoyo.

Ya es difícil aceptarse en un principio, como para que las personas que amas te den la espalda.