¡Energía humana transforma un parque de diversiones!

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Un italiano llamado Bruno, un herrero aficionado, comenzó a construir atracciones cada vez más complejas y cuya única fuente de energía provenía de quienes lo usaban: columpios, montañas rusas, toboganes, ruedas gigantes, tiovivos… Todo fue construido por el propio Bruno a lo largo de 40 años de un sencillo método: prueba y error. El objetivo...