Suscríbete y activa notificaciones de nuestro canal de Youtube 👉 Haz click aquí

Romario Dos Santos decidió que las horas que pasaba en el gimnasio no eran suficientes para logar su meta: parecerse lo más posible a Hulk, el Hombre Increíble.

Por ello, y ante lo que observaba con sus compañeros de gimnasio, comenzó a inyectarse Synthol en los bíceps.

Poco a poco la cantidad escandalosa que se metía en los brazos, fue provoándole que estos se endurecieran como piedras al punto que ya ninguna aguja le entraba.

Cuanto más se inyectaba esteroides Romario iba perdiendo fuerzas, hasta que su esposa finalmente lo internó en una clínica donde le dijeron que debido al abuso de esta sustancia podría perder sus brazos.

Así que cuidado cuando vayas al gimnasio, no vayas a perder lo más por lo menos por andar de atascado.

¡Que asca!