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Hijaaas e hijooos del mundaaaaaa les vengo a contar sobre una triste realidad que está pasando en Colombia y que mis hijas trans están viviendo.

El pasado 28 de enero, mis hijas de la red comunitaria trans reportaron el asesinato de Verónica Solano, en Bogotá. Se trata del segundo transfeminicidio del año, luego de que, en el 2020 Colombia alcanzara la cifra de 31 vidas trans perdidas.

La red comunitaria trans explicó el pasado jueves que el asesinato de Verónica Solano se llevó a cabo con un arma blanca en el barrio Tintala de la localidad de Kennedy, en Bogotá.

Como resaltan mis hijas de la red: “su cuerpo muestra que hubo dolor, sufrimiento, prejuicio, odio, sanción a su construcción identitaria y nos exige verdad justicia, reparación y no repetición. Nos siguen matando por construirnos como mujeres libres. Las personas trans queremos vivir, no solo sobrevivir”.

A este caso, manas, debemos sumarle el reporte del pasado 4 de enero del asesinato de “Sammy”, una mujer trans que fue baleada en el municipio de Mariquita, Tolima.

“Con gran dolor tenemos que registrar el primer asesinato del año”, dijeron mis hijas de Colombia con 31 asesinatos de personas trans y la situación no parece mejorar.

Comenzando 2021, Sammy, mujer trans, fue atacada en Mariquita por hombres armados que se movilizaban en una motocicleta y huyeron del lugar sin ser identificados. Llegaron hasta la calle 10 entre carrera y de manera indiscriminada, dispararon contra mi hija Sammy.

Mientras que en el caso de mi hija Verónica fue encontrada sin vida y con varias heridas con arma blanca en el barrio Tíntala, cerca de la zona de trabajo sexual. La mataron a punta de puñadas, su cuerpo muestra que fue indiscutiblemente maltratada.

Siguen matando y las personas trans quieren vivir.