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Soy Trans… ¿Y Ahora?

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Imagen de: Juan Pablo Gonzalez

Quizá puedas identificar perfectamente ese momento en que la realidad te golpeó con toda su fuerza y te hiciste esa pregunta. Claro, detrás de eso hay un proceso, corto o largo, dependiendo de muchas cosas. Pero en algún momento supiste que el siguiente paso era como meter el dedo del pie en el mar de la transición. Ya estudiaste todo y conoces, aunque sea de manera teórica, lo que hacer una transición implica.

La teoría se queda corta, se los puedo asegurar. Nadie escogería esta prueba, porque si de escoger se tratara, escogeríamos en qué cuerpo queremos nacer. Nadie se echa al mundo encima por gusto. No estoy tratando de alarmar a nadie, pero nunca ha sido mi estilo suavizar las cosas y menos tratándose de algo tan serio. Te estaría haciendo mal. Hablo fuerte, porque necesito que seas fuerte…muy fuerte. Te hablo así, porque sé que lo aguantarás, y si no, prefiero que llores y me maldigas, a que intentes una transición sin entender lo fuerte que necesitas ser.

Y ahí estás, en medio del mar de repente, en donde ya no se ve la orilla. Los otros están en lo bajito, pero esa es su realidad, no la tuya. En lo bajito no van a conocer otros mundos, lo dijo William Faulkner, premio nobel de literatura: “No podrás descubrir nuevos horizontes si no tienes el valor para perder de vista la orilla”. Y cuando ya estás ahí, solo te queda nadar con mucha fe. No tienes tiempo para pensarlo, no gastes energía. Decide de una vez a qué le dedicas energía y a que no, porque lo que viene no es broma. Pelear con la gente transfóbica en internet, es un perfecto ejemplo de una energía preciosa que es desperdiciada. Tú, eres más que eso. Te recomiendo que cada paso sea bien pensado, estratégico.

Para mí, semejante prueba es una distinción y no una maldición. Para explicarlo, utilizaré una de mis metáforas favoritas: el gimnasio. Para lograr un cuerpazo, necesitas mucha resistencia. Tu cuerpo va mejorando gracias a la resistencia y sin ella no llegas a nada. Si te toca algo tan fuerte que te está llevando al límite, es una maravillosa oportunidad para tu evolución. Con el tiempo se pierde de vista, ya hasta parece normal ser tan fuerte, y aunque ya lo veas normal, los demás te recordarán lo valiente que has sido. Como en el gimnasio, vas evolucionando.

La humanidad necesita dejar ya de pelearse por la forma, por lo que cambia, por decirnos que si eres hombre y te pones falda te vas al infierno (menos en Escocia porque ahí Dios hace una excepción). Necesita entender que todo en el universo es diverso y que si alguien insiste en pintar su vida de blanco y negro es su problema. Los colores, las notas musicales y los ejemplos que quieras, demuestran que la naturaleza se distribuye en un espectro y no en un binario. ¿Puedes imaginarte un mundo futuro en el que la transexualidad no va a ser tema en discusión? ¡Fácilmente, eso va a pasar, no hay duda! Pero nos tocó vivir ahora y ser punta de lanza, para que en el futuro la humanidad se ocupe de los temas importantes, dejándonos en paz. Como Galileo, como Copérnico, como Giordano Bruno, que fueron atacados por ser mejores para comprender las leyes del universo, ser trans es adelantado para el paradigma de esta época. La diversidad, también es una ley universal y si no que me enseñen dos granos de arena iguales en el universo. Yo entendí la transexualidad por medio de la ciencia, por cierto.

Ante este reto, solo siendo impecables podemos lograrlo. Tu alma ya estaba lista para esto, aunque parezca que la prueba es demasiado dura. Quisiera mentirte y decirte que no será así, pero no puedo. Lo que sí puedo hacer, es aprovechar esta oportunidad de escribir para ustedes y compartirles consejos y experiencias de vida que les puedan servir para enfrentar mejor este proceso. Somos mensajes vivientes del futuro y cualquiera que se burle de eso, será como burlarse de Galileo. ¡Prepárense para oír de todo, porque a mí lo normal no me va!