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Para que estuvieras aquí, tuvieron que darse millones de combinaciones exactas y en los momentos precisos. Cada uno de tus ancestros tuvieron que conocerse, relacionarse y procrear, además hacerlo en el instante preciso. De todas las posibilidades en el universo, cada vez la opción correcta resultó para que en vez de alguien más, nacieras tú. Eso es como si cada vez que jugaras lotería la ganaras ¿te puedes imaginar lo difícil que es? Prácticamente imposible, sin embargo, aquí estás.

El otro día, me comentó una amiga que se sentía un poco sacada de onda, porque uno de sus ídolos trans había confesado tener serios problemas psicológicos. “Pero ¿cómo? si siempre se veía tan fuerte” me decía. Yo le expliqué, que no conozco una sola persona trans cuya transición no la haya cimbrado hasta los huesos en algún momento, y que aceptar su vulnerabilidad no la vuelve una persona débil, sino hermosa y valiente. Siempre que hablo en grupos de gente trans y sus familias, sé que quieren oír palabras de motivación y tener la esperanza de que se puede, y sí, se puede, pero siempre hablo con objetividad sin ocultarles lo difícil que es. Habrá subidas y bajadas como en la vida misma.

Yo no he sido la excepción, ya que me ha tocado perderlo casi todo (menos la vida). Todos tenemos nuestras maneras de ir superando la adversidad, y en mi caso, toda mi vida busqué el conocimiento más elevado posible, que me ayudara a “ver a la matrix desde afuera”. Después de mucho tiempo, mi búsqueda fue recompensada y encontré un mundo mágico sin igual. Esto fue en el lugar menos pensado: en las costumbres de las tribus Amazónicas, en un estado de comunión con la naturaleza y las fuerzas superiores que nos crearon, utilizando medicinas vegetales que llevan a la expansión de la conciencia en rituales tan duros, que te hacen enfrentarte con tu propia muerte. Esto no solo me cambió la vida, sino que me reveló mi misión.

Una vez en ceremonia, estaba muy triste ante tanta pérdida y preocupada porque estaba a punto de volar sola a Tailandia para mi cirugía mayor. Fue una ceremonia por demás difícil. El curandero tuvo que ayudarme varias veces, y su esposa, detenía mi mano amorosamente mientras yo preguntaba si seguía viva, a lo que ella con paciencia me contestaba: Si July, estás viva. En eso lo impensable, ella me dijo: July, tengo que dejarte, hay otras personas que necesitan de mi ayuda… y dijo las palabras mágicas: Tú tienes todo para salir sola de esta. ¡Sus palabras me dieron como un rayo! Me senté derechita y sentí de repente toda la fuerza que había en mí. Salí de mi infierno, despelucada, pero con una sonrisa en la cara. Ella me dijo al verme: “Eres una guerrera, yo sabía que podías”

Platicando con el curandero, me recomendó que honrara mi camino. Mamita, yo no sé qué haría en tu caso, eres muy valiente, dijo. A la gente como tú la honran muchas tribus llamándoles “Two Spirit” (dos espíritus) y son muy sagradas, es común que sean curanderas. Esto dicho por alguien capaz de sobrevivir años en la selva, una persona super poderosa, fue una impresión muy grande para mí. ¡Resulta que la persona a quien admiro tanto no se atrevería a pasar por mi prueba! Y entendí que la sociedad (matrix) te programa para sentirte menos, sentirte culpable, tener miedo. Ve con envidia el que te empoderes y te ames, como si fuera la peor ofensa. Una y otra vez, comprobé de manera muy dolorosa, que cuando me dejaba de amar me iba mal. No cometas el mismo error.

Todo lo que está a tu alrededor te orbita, va y viene, pero el centro siempre eres tú. El universo no se hubiera tomado tanto trabajo en hacerte, si no fueras algo tan grande. Así, aprendí en las tradiciones más antiguas, que el camino es precisamente hacia el reconocimiento de tu verdadero ser y el amor propio. Esa es la respuesta que te propongo ante la adversidad…