El 27 de enero marca el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto

En este día las naciones se unen y recuerdan el asesinato sistemático de 6 millones de hombres, mujeres y niños judíos y de muchos otros millones de personas por los nazis y sus cómplices en el Holocausto.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, denuncia el resurgimiento del odio en los últimos años, desde el extremismo violento hasta los ataques a lugares de culto, y señala que el antisemitismo y otras formas de intolerancia religiosa, el racismo y los prejuicios siguen estando muy presentes entre nosotros.

Después de 75 años, los neonazis y los supremacistas blancos están resurgiendo, y persisten los esfuerzos por restar importancia al Holocausto y negar o minimizar la responsabilidad de los culpables.

El Holocausto no empezó con las cámaras de gas. Comenzó con discursos de odio”, señaló Adama Dieng, asesor especial sobre la prevención del genocidio.

Durante el régimen nazi, miles de personas fueron arrestadas por violar la ley contra conducta sexual entre personas del mismo sexo. Muchas de ellas fueron condenadas a prisión o enviadas a campos de concentración. Solo por tener una orientación distinta a la heterosexual.

Después de tomar el poder en 1933, los nazis persiguieron a los homosexuales como parte de su llamada cruzada moral para purificar racial y culturalmente a Alemania. Esta persecución varió desde la disolución de organizaciones homosexuales hasta el internamiento de miles de personas en campos de concentración. Los hombres homosexuales, en particular, fueron objeto de hostigamiento, arresto, encarcelamiento e incluso castración. A los ojos de los nazis, los hombres homosexuales eran débiles y no aptos para ser soldados, además de no tener hijos y por lo tanto, contribuir a la lucha racial por el dominio ario.

El 80% de los homosexuales enviados a los campos de concentración nazi murieron allí, se calcula que unos 100,000 hombres gay fueron arrestados. Aproximadamente la mitad de ellos fueron enviados a prisión, pero hasta 15,000 fueron deportados a campos de concentración. Para 1945, más de 40,000 de estos campamentos estaban en operación y se enviaron homosexuales a cualquier número de ellos.

De los 97 hombres homosexuales que se sabe que fueron enviados al campo de concentración de Auschwitz, 96 eran alemanes. Estudios han descubierto el destino de 64 de ellos: 51 murieron en el campo, un número más alto que cualquier otra categoría de “indeseable”, excepto para los deportados judíos.

A diferencia de las personas judías los hombres homosexuales no fueron enviados directamente al campo de concentración de Birkenau. A los homosexuales les hirvieron los testículos en el agua y se les daba el trabajo más peligroso y arduo bajo el programa de exterminio a través del trabajo, otros prisioneros veían en ellos “lo más bajo de lo bajo”. Estaban aislados, y cada intento que hicieron de contactar a otros prisioneros los puso bajo sospecha de “iniciar relaciones promiscuas”.

La tasa de suicidios entre los hombres homosexuales era mucho mayor que la de otra categoría de prisioneros. En todo el sistema de campos de concentración, fue al menos 10 veces más alto y esa cifra es probablemente conservadora, dado que los nazis no siempre se molestaron en registrar esas muertes.

Algunos hombres homosexuales también eran judíos y su destino a menudo se decidía por si llegaban al campamento con la estrella amarilla de David (para los judíos) o el triángulo rosado par los homosexuales.

Fuentes: ONU