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¡Manas, qué tremendas son las separeyshons, las divorcias y la tanda en sí!

Fíjense, comadres, que mi Alejandro Sanz y su aún esposa, mi Raquel Perera, establecieron un acuerda de divorcia y resolvieron sus problemas fuera de los juzgados españoles y estadounidenses, respectivamente.

Era justamente ahora, en este mes del testamento, septiembre, que el cantante y la empresaria finiquitarían su separeyshon legal en los tribunales, pero ambos aceptaron terminar todo en Madrid, ciudad donde él vive y en la que ella vivirá con los dos hijos que tienen, por el bien de los críos, pues, y para que mi Sanz los frecuente y procure más.

La futura ex pareja no tenía problemas cuando se dijeron que ya no quería estar juntos y ni together forever, pero fue hasta que mi Raquel pidió la divorcia en Estados Unidos y manifestó que dejó todo por estar y seguir a mi Sanz, y cuando digo que dejó todo por él, es que fue todo, totodo, totóoo!!!

¡Ahí les va el chisma, manas! En julio de 2019 mi Raquel Perera y mi Alejandro Sanz se dijeron ya no quiero, ahí nos vemas. Para mayo de este 2020 mi comadre Reychel (Raquel) se puso viva, y siendo aún esposa de mi Alex, metió demanda de divorcia en Miami y le pidió al cantante manutención mensual para los hijos que tienen en común, seguro de vida para el pequeño, seguro de gastos médicos también para el crío y repartición equitativa de lo que lograron juntos por ocho años de matrimonio (ella sigue siendo presidenta de las tres compañías que mi Sanz tiene en Estados Unidos), entre otras exigencias porque lo dejó todo, ¡lo dejó todooo!

Además de lo de sus hijos, mi Reychel también pidió para ella (casi, casi lo mismo) así como que la mensualidad que le brindara el intérprete español, le siguiera permitiendo continuar con el estilo de vida que tuvo durante los ocho años que estuvieron casados. Ellos echaron la matrimoniada el 23 de mayo de 2012 allá en las Europas, en España, pues, para ser exactas.

¡Aquí viene lo bueno, manas! Mi Reychel exigía una tanda de 40 mil euros al mes como pago retroactivo, porque a según ella, mi Sanz no había aportado mucho a la manutención de los críos (tienen dos) y además de la repartición equitativa del sueldo, que por 12 años, nunca recibió como presidenta porque sí había contribuído y ayudado al éxito profesional y financiero al reorganizar las compañías que aún preside pero, sin nada de pago alguno.

Ante todo este merequetengue y con nueva novia a su lado (la new se llama Rachel Valdés), a mi Sanz se le congeló la berenjena y pa´pronto se puso vivo, estricto y echó demanda de divorcio pero en Madrid, y argumentanda que como se casaron en el viejo continenta, es ahí donde se debe terminar todo y no en Estados Unidos como lo pide mi Raquelush, porque ella alegaba que en Miami fue la última ciudad donde vivieron juntos en el último tramo como pareja matrimoniada.

En el inter de casi un año de dimes, diretes y harto mitote con los abogados, mi Ale Sanz enfrentó una demanda millonaria laboral con la que fuera su manager por 25 años y le debió pagar más de cinco millones y medio de euros como indemnización.

Ante tal situaciona, el cantante de Corazón partío vendió una propiedad en España por 10 millones de euros para poder solventar ese gasto y los otros que tiene, como la manutención de su hijo Alexander, fruto de su relación con mi Valeria Rivera, o bien, la manutención de Manuela, la cría que tiene con mi Jaydy Michel (hoy esposa del ex futbolista mexicano Rafa Márquez); y qué decir de Dylan y Alma, los pequeños que tiene con mi Raquelush Perera.

A mi Alejandro Sánchez (nombre y apellido verdadero de mi Sanz) le llovía sobre mojado y se le juntó recio el tambache de ropa. En Miami, por no pagar la hipoteca desde 2017, le embargaron una tremenda mansiona de nervias. Desde 2014 la vende y nada que se la compran, y eso que le bajó el precio: de 16 millones de dólares la bajó a 13. El embargo y los intereses acumulados atrasados casi llegan a los 12 millones de dólares. ¡Y eso no es todoooo, en Estados Unidos tiene congeladas todas sus cuentas!

Como su futura ex esposa pedía 40 mil euros al mes más el retroactivo de 12 años de trabajo sin pago, el también compositor ofreció legalmente pagar 15 mil euros mensuales y aseguró que la empresaria actuaba malamente.

Corrrrrte a, y finalmenta, manas, de segura hubo una buena negociación para que tanto Reychel como Sanz resolvieran este argüende lejos de los juzgados.