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Hijaaas e hijooooos del mundaaaaa esta vez hablaremos de un tema que es de interés, no sólo de las personas trans, sino de cualquier persona, sin importar su orientación o su identidad de género.

Se trata de la codependencia emocional afectiva, es decir, la necesidad extrema de orden afectiva que una persona siente hacia su pareja a lo largo de sus diferentes relaciones.

Así pues, cuando una persona presenta dependencia emocional se caracteriza claramente por tener pensamientos, sentimientos y actitudes de sumisión, subordinación e idealización hacia la pareja, procurando tener una fácil ubicación de ésta, priorizándola, con miedo a que la relación termine, entre otros pensamientos disfuncionales.

En la actualidad, algunas mujeres trans están dispuestas a pagar el preciaaaaa al mayate, a cambio de atención afectiva y sexual; aun sabiendo que la persona no siente un amor real, como al igual, aun sabiendo o descubriendo la situación de infidelidad hacia ellas con mujeres cisgénero.

Muchas veces, esta dependencia emocional las orilla a estar al lado de una persona que encaje con lo que socialmente es aceptado como “hermoso”, pero que quizá sólo esté ahí por interés y satisfacción sexual momentánea.

Son muchas las situaciones en las que algunas mujeres trans deciden tener a alguien a quien ellas mismas han idealizado. Sin embargo, esta idealización puede desencadenar un tipo de codependencia emocional; al grado de que, si la relación termina, pierdan el interés y sentido de otras cosas.

La codependencia emocional no distingue entre personas, le puede pasar a cualquiera. Sin embargo, quizá las personas trans puedan ser más vulnerables, debido a que su camino de transición llega a ser difícil y, aunque ya haya terminado el proceso, las situaciones que viven siguen siendo complicadas.

La frase “le paga el precio” realmente aquí es muy cuestionable y urge dejar de usarla, porque fomenta el conformarse y tolerar maltratos en una relación sentimental.

Es claro que cuando una persona no te quiere por tu forma de ser y por la persona que realmente eres, no vale la pena. Toda persona merece ser amada, respetada y valorada sin ser denigrada y mucho menos como uso de interés, cualquiera que sea este.

 

¿Ustedes qué opinan?