Foto: Las 2 Orillas
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¡Hijaaaaaas e hijoooos del mundaaaaaaa! Claraaaaaa me desaparecí un ratiiiis, peraaaa ya regresé a darles las buenas nuevas como siempre, resulta y resalta que estamos felices porque no importa la edad que se tenga, como personas trans debemos defender nuestros ideales.

Hoy, les voy a contar de mi hija Jorgina, obviamentaaaa es una mujer trans. Ella tiene 80 años y, además es una mujer wayuu que desafió su cultura.

Vestida con una desgastada manta wayuu de color rosa, mi hija es dueña de dos estructuras de bahareque que están en la ranchería del municipio de Uribia, La Guajira – en Colombia.

Jorgina no tiene compañía humana, pero la acompañan cinco gallinas, el viento y una que otra voz de algún habitante de la ranchería. Ella no tiene inconveniente en decir su edad, pero la verdura en el caldaaaa, su apariencia dice lo contrario.

Ella es una de las mujeres más adultas de wayuu, cabe mencionar que es quizás la única mujer trans indígena de Colombia, manas.

A mediados de los años 50, mi hija iba entrando en la adolescencia y pasaba su vida en el municipio, que hoy en día es considerado como la capital indígena de Colombia.

Desde que era joven ella siempre supo que era diferente, pero siempre se ha mantenido fuerte, pese a que para ella misma no fue fácil comprender que era una chica trans. Llegó el momento en que los comentarios discriminatorios que le hacían, ya no le provocaban dolor.

Todo lo que rodeaba su identidad de género ocasionaba conflictos y discriminación por parte de su familia, debido a las costumbres y creencias que tienen en su cultura.

Jorgina cuenta que prefirió huir de su casa, ya que su propio padre intentó asesinarla, por el simple hecho de la discriminación de la sociedad hacia su familia. Sin embargo, a pesar del rechazo de la sociedad y demás, a Jorgina le encanta bailar, cocinar y escuchar música.

Es muy real que en el contexto indígena no solo en Colombia, sino al igual en México, se deben abordar asuntos como la marginalidad, el clasismo, el machismo y el racismo.

En mi querido Uribia, actualmente sólo viven 65 personas LGBTTTIQ pertenecientes a la comunidad wayuu.

Realmente se necesita una inclusión social.