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El 11 de octubre se celebra el “Coming Out Day”, el día para salir del clóset en español. Esta celebración surgió en Estados Unidos y se convirtió en una jornada internacional para generar conciencia sobre la importancia de visibilizar, hablar y reclamar derechos de las personas LGBT+.

La primera vez que se celebró fue el 11 de octubre de 1988, cuando se cumplió un año de la Marcha Nacional en Washington por los Derechos de Gais y Lesbianas.

En esta segunda marcha se reunieron alrededor de 500 mil personas y fue conocida como “la gran marcha”. En ella, se exhibió por primera vez el edredón del Cleve Jones´Names Project AIDS Memorial Quilt, el cual estaba compuesto con nombres y recuerdos de las personas que murieron por complicaciones relacionadas al sida.

En aquel momento, la exhibición del edredón causó gran conmoción. Ronald Reagan era el presidente de Estados Unidos y el país estaba atravesando una crisis entorno al sida y la falta de políticas públicas.

Robert Eichberg y Jean O´Leary fueron los activistas que impulsaron esta celebración.

Eichberg, psicólogo, publicó un libro sobre la visibilidad llamado “Coming Out. An act of love”. Falleció a los 50 años por complicaciones relacionadas al sida.

Jean O´Leary fundó Lesbian Feminist Liberation, uno de los primeros grupos lésbicos dentro del movimiento de mujeres. Antes de visibilizarse como lesbiana y activista, O´Leary fue monja y en 1985 publicó el libro “Monjas lesbianas: rompiendo el silencio”.

El 2001, ha sido el único año en que la fecha no se ha celebrado, debido a las conmemoraciones de los atentados del 11 de septiembre, de los que se cumplía un mes.

Los eventos del Coming Out Day pretenden concientizar a la población en general sobre las comunidades LGBT+ y sus derechos. Además, sirven para dar visibilidad al colectivo y también para sumar aliados.

Salir del armario es declarar públicamente la homosexualidad o identidad de género, la frase proviene de la traducción anglosajona “coming out of the closet” que deriva de la expresión “to have a skeleton in the closet” (tener un esqueleto en el armario, haciendo referencia a tener algo que no quieres hacer público por vergüenza).

Ser parte del colectivo LGBT+ no es ninguna vergüenza, es un orgullo.