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Héctor Villalba trabajaba “de todo” en Buenos Aires y ahora desfila en las pasarelas de Hong Kong. Pasó de ser un albañil a formar parte de los modelos que visten diseñadores como Armani, Salvatore Ferragamo, Dior, Hermes y Bally.

De Argentina agarró su mochila, recorrió la Patagonia, vivió un tiempo en México y ahora en China.

Estas son algunas frases de Villalba que explican su historia de éxito:

“Trabajé de todo en Argentina. Mi padre labora en la construcción y yo hacía lo mismo. También fui mesero, panadero, electricista, laboré en hotelería, como bartender y encargado de un restaurante”.

Cuando lo descubieron:
“Sucedió cuando caminaba con mi mamá por la calles de Buenos Aires. Moríamos de la risa porque éramos del campo y estábamos en plena”.

Cuando llegó a México:
“Empecé a trabajar como animador y bartender en un antro llamado El Círculo, recibía propinas, me daban comida y cuando cerraban ahí podía dormir en una cama en medio del la pista con un tubo a mi lado”.

“En Shanghái me peleé con la agencia; me dejaron sin departamento, ni boleto de regreso a México de un día para otro. Me pedían trabajos horribles y turbios que no me gustaron. Sentía que estaba perdiendo el tiempo”.

“Me pasaba horas ahí dejando llantos y broncas para dar mi mejor cara frente al exigente mercado chino sin saber que iba a pasar. Había un espejo roto donde me paraba enfrente antes de empezar y me decía a mí mismo ‘es ahora cuando dejamos todo y lo hacemos posible’ era mi frase de todos los días”.

 “Tienes que llevar una disciplina muy grande, combinar y crear una agenda enfocada a tu salud, personalidad y trabajo. En Shanghái debes trabajar de enero a enero, de lunes a lunes, es algo impresionante. Debes ejercitarte temprano. Trabajo con máquinas, hago CrossFit; artes marciales mixtas y después corro tres picos de la montaña Victoria Peak, conocido punto turístico donde tiene una casa el actor Jackie Chan”.

“La vida te sorprende a cada instante. Yo pensé que iba a viajar de mochilero y vivir historias con amigos. Ahora tengo un hijo precioso en el norte mexicano, tengo un buen sueldo y Hong Kong es precioso. Mi contrato es indefinido, yo decido cuándo irme, cuando esté preparado emocionalmente tomaré la decisión correcta. Mi familia y yo nos extrañamos muchísimo pero siempre me encamino a lo espiritual”.