Grabado de José Guadalupe Posadas
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El usuario Deméter de Alejandría en Twitter compartió un hilo sobre la historia del ”Baile de los 41”, un escándalo que sacudió a la conservadora nación mexicana durante la época del Porfiriato. El cual, está saliendo nuevamente a la conversación por la película realizada en torno a este suceso.

El filme fue dirigido por David Pablos, escrito por Monika Revilla y producido por Pablo Cruz. Tiene como protagonistas a Alfonso Herrera, como Ignacio de la Torre y Mier, el yerno homosexual del presidente de México Porfirio Díaz, y Mabel Cadena como Amada Díaz, su hija ilegítima.

Deméter de Alejandría nos cuenta en este hilo que los homosexuales nunca la han tenido fácil en México. Ya desde los tiempos prehispánicos, los mexicas castigaban de forma violenta la homosexualidad (aunque cabe mencionar que otros pueblos eran más tolerantes, para que vean que sus queridos mexicas no eran tan santos). En fin, estos castigos continuaron con la llegaba de los muy católicos conquistadores.

Los españoles instauraron la Inquisición, y una de sus misiones consistía en castigar con la muerte el llamado ”pecado nefando”, es decir, la sodomía. Con el paso del tiempo, esta actitud se fue relajando, hasta el punto de que durante el reinado del emperador Maximiliano I, la homosexualidad dejó de ser un delito.

Claro que una cosa es que no se castigara con el código penal en la mano y otra bien distinta que estuviera bien visto, sobre todo en un país tradicionalmente tan machista.

EL BAILE DE LOS 41

En 1901 se produjo uno de los escándalos más sonados de la época en México cuando la policía irrumpió en una casa donde se estaba celebrando una fiesta de homosexuales. Más o menos la mitad de los asistentes vestían de mujer y muchos de ellos eran de la alta sociedad.

El trato dado a los detenidos (aquellos que no pudieron comprar su libertad) fue denigrante, y aunque se intentó ocultar el asunto, los rumores permanecieron mucho tiempo y sus consecuencias en el imaginario y las costumbres del país continúan hasta hoy en día. Esta es la historia del ”Baile de los 41”.

LA REDADA

A las 3 de la madrugada del 18 de noviembre de 1901, un policía se asomó por la ventana de la casa situada en el número 4 de la calle de la Paz (hoy día Ezequiel Montes, en la colonia Tabacalera), en lo que entonces eran los límites de la Ciudad de México, y se escandalizo de lo que vio allí.

Dentro había parejas bailando, pero lo escandaloso para el policía es que esas parejas eran exclusivamente de hombres, y algunos de ellos estaban vestidos de mujer. Así que, llamó inmediatamente refuerzos, y cuando estos llegaron, aporrearon la puerta varias veces.

La excusa para ello era pedir el permiso de esa celebración (una excusa peregrina, ya que no se necesitaban permisos para celebraciones privadas). Lo que paso a continuación, está mejor explicado en una nota del diario ”El Popular” del día 21 de noviembre donde se podía leer:

”Salió a abrirles un afeminado vestido de mujer, con la falda recogida, la cara y los labios llenos de aceite y muy dulce y melindroso de habla. Con esa vista, que hasta el cansado guardián le revolvió el estómago, se introdujo este a la accesoria, sospechando lo que aquello sería y se encontró con cuarenta y dos parejas de canallas de estos, vestidos los unos de hombres y los otros de mujer que bailaban y se solazaban en aquel antro”, publicó el diario.

Inmediatamente empezaron las carreras y los intentos de escapar. Los que iban vestidos de mujer trataron de esconderse o encerrarse en alguna habitación para deshacerse de sus vestidos, pero ninguno lo consiguió.

En una de las estancias se encontró tendido a un joven (a un trabajador sexual al que las crónicas de la época llamaron ”Bigotes Rizados”) cuyos servicios al parecer eran el premio de una especie de sorteo conocida como ”La Rifa del Pepito”.

La policía detuvo a 41 personas, 19 de ellas vestidas de mujer. Los esposaron y se los llevaron a varios cuarteles cercanos (los que iban vestidos de hombre fueron llevados al cuartel número 24 de la policía y los travestidos al de la policía montada) bajo la acusación de ”ofensa a la moral y las buenas costumbres”, ya que como he mencionado, la homosexualidad no era tanto un castigo penado por la ley.

Y allí les aplicaron el primer castigo arbitrario: barrer la calle con las ropas de fiesta puestas, ya fueran prendas de hombre o mujer.

Sin embargo, el rumor generalizado es que en la fiesta no había 41, sino 42 personas, y que una de ellas había logrado escapar vestido de mujer sobornando a precio de oro a un policía y haciendo valer su identidad.

Y es que ese hombre era nada menos que Ignacio de la Torre y Mier, el yerno del presidente en aquel entonces Porfirio Díaz y esposo de Amada Díaz, de quien se conoce un diario en donde narra como encontró a su esposo en las caballerizas, teniendo relaciones ”como animales” (en palabras de Amada) con el famoso Emiliano Zapata, pero esta es otra historia.

”HABÍA SÓLO 41”

Al día siguiente del escándalo se le presento a Porfirio Diaz la lista de los asistentes al baile. El presidente la leyó y pregunto ”¿Cuántos estaban en la fiesta?”. Cuando le respondieron que había 42 personas, tacho de la lista el nombre de su yerno y dijo cortante ”había sólo 41”.

A partir de ese momento se trató de acallar la participación de Ignacio de la Torre y Mier en todo el asunto, pero los rumores de que era uno de los asistentes cada vez eran mayores. De la Torre aseguró a su esposa que todo era mentira, pero Amada Diaz tuvo una conversación con su padre en la que el presidente confirmo los hechos.

En el diario de Amada Díaz se lee lo siguiente:

”Un día mi padre me mando a llamar al despacho en su casa. Me quería informar que Ignacio había sido capturado por la policía en una fiesta donde todos eran hombres, pero muchos estaban vestidos de mujer.  Ignacio, me dijo mi padre, fue dejado libre para impedir un escándalo social, ‘fue dejado libre para prevenir un escándalo social, pero quise prevenirte porque tienes derecho a saber del comportamiento con la persona con que vives’, me dijo mi padre”.

Las relaciones entre yerno y suegro se hicieron aún más tirantes si cabe. Porfirio Diaz ante los rumores de homosexualidad de su yerno, ya había dado orden de que se vigilara a de la Torre cada vez que salía al extranjero, pero este episodio fue la gota que colmó el vaso y apenas se hablaron el resto de su vida.

Independientemente de que se trataran de acallar los rumores sobre el yerno del presidente, los periódicos se dieron festín con la noticia. Aunque no se mostraron los detenidos a la prensa y sólo se supo la identidad de unos cuantos, empezaron a aparecer notas de prensa en la que se trataba el asunto con mayor o menor escarnio.

Así, la ”Gaceta Callejera”, una hoja suelta que se repartía de mano en mano, hizo una edición especial con el título ”Los 41 Maricones Encontrados en un baile de la calle de La Paz el 20 de noviembre de 1901”, que incluía un corrido satírico junto a una caricatura que representaba la fiesta. Asimismo, periódicos como El Popular, El Diario del Hogar, El Universal, La Patria o El Hijo del Ahuizote, empezaron a difundir todo tipo de burlas y sátiras sobre el asunto.

EL ”YERNO DE LA NACIÓN”

Hijo de uno de los más ricos hacendados de México, Ignacio de la Torre y Mier, no era el típico heredero que no hacía nada y vivía de las rentas. Había mejorado las tierras que había heredado, introduciendo en ellas los más modernos métodos de cultivo y explotación. Su finca de más de 15.000 hectáreas era la mejor y una de las más productivas del país.

Hacia frecuente vida social, y aunque los rumores de ”comportamientos inadecuados” no dejaban de crecer a su alrededor, su posición, su dinero y su encanto personal hacían que fuera uno de los solteros más codiciados de México.

En 1887 conoció a Amada Diaz, la hija favorita del presidente de la nación, Porfirio Diaz. La muchacha acababa de romper su compromiso matrimonial con el hijo de un general. Ambos empezaron a frecuentarse, y tras un corto noviazgo se casaron el 16 de enero de 1888.

Fue la boda del año en México, y a Ignacio de la Torre se le empezó a conocer como ”El Yerno de la Nación”, en referencia a su entrada en la familia más poderosa del país.

Sin embargo, desde el primer momento la convivencia fue difícil, ya que de la Torre prefería no hacer vida común con su esposa (vivían de hecho en alas distintas de su palacete) y hacia frecuentes salidas con sus compañeros de francachela.

Los rumores sobre la homosexualidad del yerno del presidente no hacían sino crecer. Solo se veía a los cónyuges juntos en actos protocolarios, e incluso pretextaba cualquier excusa para no acudir a las comidas cuando su suegro visitaba a su hija.

De hecho, la afición favorita de Ignacio de la Torre y Mier era organizar fiestas solo para hombres junto a su amigo íntimo Antonio Adalid, apodado ”Toña La Mamonera” (nada menos que un ahijado del antiguo emperador Maximiliano).

A esas fiestas algunos invitados acudían vestidos de mujer, pero solía pretextarse que tales bailes eran de disfraces, por lo que esos vestidos estaban justificados. Una de esas fiestas fue la que ocurrió en la madrugada del 18 de noviembre de 1901 y que te estoy narrando aquí.

Esto hijas, ha sido sólo una parte del suceso histórico contado de una forma atrapante por Deméter de Alejandría en Twitter, si quieren conocer un poco más pueden seguirlo en la red social: @ChicoDeNEON