Mujeres en cama
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¡Ay hijas! Nuestra sociedad es bien simpática, se le ocurre cada nombre para el delicioso, peeeeero si se trata de una relación sexual lésbica, se les apaga el foco. Se los digo porque mucha comadre me ha contado que la gente no para de preguntarles: ¿cómo lo hacen? Y aunque muchas personas preguntan por morbo, también sabemos que hay algunas barreras culturales implicadas.

En la escuela, por ejemplo, el tema nos lo enseñaron desde un punto biológico y reproductivo, difícilmente nos hablaron de nuestra sexualidad como forma de amarts o fuente de placerts.

Pues buenaaa… acá les cuento un poco de qué va esto de las relaciones sexuales entre mujeres:

Estimulación

Les relaciones lésbicas suelen ser descentralizadas; o sea, su enfoque no está únicamente en el coito vaginal. Ponen mucha atención al clítoris, no solo con estimulación manual y oral, también implican roces de piel.

Sobre penetración

No hijas, no. No se la pasan comprando juguetes, de hecho, solo una de cada diez lesbis, prefiere usarlos. Lo que más usan son sus manitas y aunque no voy a entrar en sucios detalles, sí les cuento que el punto G se encuentra en la pared vaginal frontal, por lo que usar los dedos facilita su localización.

Duración

Físicamente, el rendimiento sexual de una mujer es alto, lo que hace posible que una pareja de lesbianas pueda mantener relaciones sexuales laaaaaargas sin que la libido disminuya.

Un par de chicas que explota al máximo su rendimiento puede durar horas. Sin embargo, en lo cotidiano la relación promedio dura de 30 a 45 minutos.

Reciprocidad sexual

A ver, aquí pay attention: un orgasmo no marca el fin del acto, al contrario, para muchas es el comienzo. No es que tengan una estructura establecida, pero vaya que saben en qué momento toca disfrutar, en qué momento consentir a su amorcito y cuando estar en sincronía.

Mis cielas, muchas personas consideran afrodisiaco ver disfrutar a su pareja y esto es algo que les ocurre mucho a las lesbis; así que la mayoría siempre buscará la satisfacción de su compañera.

Protección

¡Aguas manas! No vayan a pensar que como el riesgo de embarazo es nulo, no hay que cuidarse, no olvidemos las enfermedades de trasmisión sexual y de la vulnerabilidad a infecciones.

Así que, lo mínimo es lavarse las manitas con agua y con jabón; usar dedales, barreras de látex y conocer nuestro estado de salud sexual.

Hijas, esto fue lo básico; sin embargo, como en cualquier relación (homosexual, hetero, o lo que sea), existen muchas variables que dependen de cada pareja. El placer nada tiene que ver con la orientación, sino con la plenitud con la que vivamos nuestra sexualidad.