Suscríbete y activa notificaciones de nuestro canal de Youtube 👉 Haz click aquí

Un lunes 29 de enero de 1979, Brenda Spencer empezó a disparar en un colegio de primaria de San Diego, en California, porque no le gustaban los lunes y necesitaba alegrarse el día ¡Tan loca, tan estúpida!

Brenda tenía 16 años, era muy introvertida y vivía acomplejada por su físico. El rifle con el que disparó había sido el regalo de su padre en esa Navidad, un mes antes del tiroteo.

Al parecer vivía en un infierno, su padre era alcohólico, la maltrataba y abusaba sexualmente de ella cuando estaba borracho. Esta niña, que odiaba los lunes, iba a un centro para alumnos con problemas mentales, que le habían advertido a su padre que era necesario su internamiento, sin embargo el padre se rehusó.

Ese lunes, Brenda empezó a disparar hacia el colegio, que estaba justo enfrente de su casa, en ese momento los niños esperaban a que el director abriera la puerta. Brenda logró matar al director y al conserje. Cuando la policía dió con ella se encerró por siete horas en su casa y sólo reía.

Fue sentenciada a cadena perpetua. Hoy tiene 53 años y lleva 36 en Chino, una cárcel de mujeres de California. Brenda Spencer declaró que ella no había pedido ningún arma aquellas Navidades. Había pedido una radio…“Creo que mi padre quería que me suicidase”, dijo.

¡Buen lunes!