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Participación de las empresas en la Marcha del Orgullo, ¿sí, pero no?

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Foto de Karolina Grabowska en Pexels

En nuestra mesa de debate, Espacio D, Gloria Davenport nos recordó que una de las críticas históricas que ha enfrentado la Marcha del Orgullo LGBTTIQ, sobre todo en años recientes, es la hiper comercialización que se ha hecho entorno a estos desfiles, por parte de las empresas. Pues éstas, una vez metidas, comienzan a hacer publicidad.

En el 2020, vimos cómo el comité que la estaba organizando, empezó a hacer jaloneos para hacer la marcha, aún en tiempos de pandemia. Se habló de que ya había cuestiones comerciales atrás y que no podían echarla para atrás. Pese a esto, no hubo marcha el año pasado.

Se llevó a cabo de forma digital, pero no tuvo la misma repercusión que otros años.

Davenport puso sobre la mesa, que lo que sucedió el año pasado nos lleva a replantearnos las marchas del orgullo, pero también, a replantearnos una visión menos comercial y más reflexiva.

Por su parte, Paco Robledo, explicó que es parte de su labor transformar a las empresas en lugares libres de discriminación, tomando en cuenta la delgada línea entre el pin washing, la comunicación de temporalidad y la celebración de los logros.

Robledo nos recordó que el 3 de diciembre se publicaron los resultados del índice de los mejores lugares para trabajar 2021, donde hay 235 empresas que emplean a casi 950,000 personas en todo el país, y que ya están trabajando a detalle en temas de inclusión de la población LGBTTTIQ que trabaja para dichas empresas.

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Explicó que para él y para las empresas, mayo y junio es un tiempo de celebración y que esta celebración, por supuesto, ha sido recibida de una manera bastante disímbola en los espacios de las Marchas del Orgullo en todo el país, sobre todo, la de la Ciudad de México, que es la más grande.

“(…) Justo fue un espacio de reflexión y creatividad y, entonces, me tocó acompañar a empresas como clientes, como consultor y, además, transformar su presencia y su visibilidad a moverla, a descalendarizarla de las festividades del orgullo”, explicó Paco.

Además, expuso que siempre es más fácil “treparse” a una marcha del orgullo y decir públicamente que comparten lo que hacen.

Paco, recordó que apenas hace 10 años se visibilizó la primera empresa en una marcha y en diez años nos parecía algo raro. Sin embargo, pasó de parecernos algo inusual a parecernos masivo e invasivo.

“Entonces, justo llega la pandemia y entonces tiene tiempo de reinventarse y recrear”, reflexionó Robledo.

Paco, explicó que Adil Diversidad e Inclusión Laboral, tiene como objetivo acompañar a las empresas durante la transformación de esa necesidad de pegarlo a una fecha de calendario y pegarse a los eventos sociopolíticos, a hacerlo de manera diferente durante todo el año.

¿Tú que opinas de la participación de las empresas en las marchas del orgullo?

Si quieres conocer más sobre este y otros temas que se debatieron entorno los retos del colectivo LGBTTIQ para este año, puedes ver el episodio completo aquí.