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Ya te ves, caminando con tus cómodas chanclas de “pata de gallo” con los pies descubiertos y frescos para combatir el calor.

El uso prolongado de este tipo zapato no es recomendable ya que pueden generar muchos problemas. Los expertos no prohiben utilizar chanclas, sólo que no se abuse de ellas.

1. Lesiones

Son incapaces de amortiguar el impacto contra las superficies duras debido a la fina goma que posee su estructura.

2. Alteración de la forma de caminar

Los especialistas recomiendan sólo usarlas en las playas o antes de entrar a la alberca, y evitar su uso prolongado.

Su uso puede alterar la forma de caminar, ya que las personas suelen arrugar los dedos para mantener el calzado en su sitio mientras que el talón queda totalmente levantado y sin apoyo.

Esto sucede porque la mayoría de las personas suelen tensar los dedos del pie para mantener mejor la sujeción de la sandalia y la presión de los dedos añade estrés a la zona del tobillo y a todo el pie en general.

3. Fascitis plantar

Las chanclas también están en la mira de los ortopedistas, porque su uso frecuente se relaciona con la fascitis plantar, una inflamación del tejido conectivo del pie, según explicó el experto español.

Los principales síntomas de la fascitis es el dolor y la rigidez en la parte interior del talón, la planta del pie también puede doler o arder cuando das los primeros pasos en la mañana o al subir escaleras.

4. Afecta el funcionamiento de los pies

Otros problemas asociados con las chancletas incluyen dedos y uñas rotas, cortes y gérmenes. Por otro lado, una consecuencia potencial de las chancletas, principalmente en verano, es el daño solar.

Cualquiera que use este tipo de calzado debe untarse filtro solar en los pies para reducir el riesgo de cáncer de piel.

En suma la recomendación es sólo usarlas en las playas o antes de entrar a la alberca, y evitar su uso prolongado.