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Por Diego Loyola: Hijos e hijaaaaas del mundaaaa y del momentaaaaa y de todos lados, lamentablemente se repite la situación de los transfemicidios en mujeres México. Es algo en verdad manas muy alarmante porque nadie merece ser asesinada por su identidad de género y por la triste realidad de que estamos en un país MACHISTA.

Resulta y resalta que en las primeras horas del jueves ocurrió el transfemicidio de mi hija Sam Rosales del estado de Atlixco, Puebla. Cabe mencionarles que los hechos ocurrieron a menos de 24 horas de otro lamentable transfemicidio, el de Julie Torres en Guadalajara.

Activista trans como Jazz Bustamante y mi adorada Gloria Careaga pidieron y exigieron justicia para estos dos transfemicidios. En el caso de mi hija Sam Rosales murió atropellada. Con tan solo 23 años de edad circulaba en una motocicleta junto con un acompañante entre el Boulevard Ferrocarriles y la calle de Pino Suarez, en la colonia Revolución, en Atlixco, cuando un auto empezó a perseguirla.

Por supuesto que cámaras de seguridad captaron el momento en el cual un carro de la marca Tsuru da alcance a la motocicleta y provoca que se estampe y caigan los dos. Posteriormente, el conductor del Tsuru regresa en su vehículo para atropellar a Sam Rosales.

En el caso de mi hija Julie horas antes de que sucediera el transfemicidio de mi hija Sam Rosales, mi hija Julie Torres se convirtió en víctima de un asesinato violento. El cuerpo de Julie fue encontrado sin vida dentro de su casa, en Guadalajara. Mi hija presentaba señales de tortura y se encontraba envuelta de una sábana.

Mis hijos e hijas de la organización LGBT+ Jalisco Codise A.C lamentaron el asesinato de Julie y se comprometieron a exigir justicia.

En Puebla, donde ocurrió el transfemicidio de Sam, y en Jalisco donde fue el de Julie, son dos de los estados en donde frecuentemente ocurren asesinatos de mujeres trans. ¡Que no se quede impune!