Educación sexual
Foto de Anna Shvets en Pexels
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La educación sexual es una cuestión transversal, ya que atraviesa varios temas. Si hablamos de VHI, homofobia, relaciones de noviazgo no tóxicas y diversidad sexual, estamos hablando de temas relacionados con la educación sexual.

No es que sea la llave mágica para todo, pero definitivamente es súper importante en temas de diversidad sexual.

Hemos crecido con la idea de una sexualidad muy normativa, con fines reproductivos; una sexualidad heterosexual permeada por relaciones monogámicas que responde a códigos sociales.

Qué nos enseñaron y qué fue lo que no nos enseñaron en la escuela

¿Y la diversidad?

Muchas veces los primeros acercamientos con la sexualidad es la pornografía, debido a la carencia de información en la escuela, en donde no se tocan temas de intersexualidad, lesbianismo o bisexualidad, por ejemplo.

Esto no significa que no exista la educación sexual en las instituciones educativas. Sí la hay, pero es una educación carente, orientada a la heterosexualidad, que sólo muestra cuerpos cisgénero, dejando de lado otras orientaciones pertenecientes a la comunidad LGBT+.

Aunque es verdad que hoy en día, los libros de texto de primero de secundaria tienen un módulo de educación sexual, en el que mencionan la diversidad y explican que hay distintas orientaciones sexuales e identidades de género que hay que respetarlas, pero se quedan hasta ahí.

La educación en México, por muchos años ha sido un tipo de formación que habla de aparatos reproductores, sin fotos, con dibujos. Y exponiendo la sexualidad con fines reproductivos, en donde no hay una perspectiva de la diversidad sexual. Uno de los retos para el sistema educativo es quitar esta visión binaria.

Desde el momento en el que se nos habla de aparatos reproductores, comienza el sesgo; ya que no sirven únicamente para reproducir; tampoco son aparatos sexuales, pues no son sólo para tener relaciones sexuales. Son aparatos genitales, porque sirven tanto para reproducirnos, como para vivir nuestra sexualidad.

Hay que reeducarnos desde la forma en la que llamamos las cosas.

Autodescubrimiento sexual

Otro acercamiento, es el autodescubrimiento. En la infancia, la sexualidad se encuentra muy latente, y el no tener conocimiento a la mano, orilla a muchos niños a descubrir su sexualidad de manera vivencial, a través de sus propios cuerpos y compartiéndola con personas cercanas, como sus primos, por ejemplo.

De una manera inocente comienzan a experimentar, en el mejor de los casos con personas de su edad. Es normal que cuando no tenemos información, tomemos lo que se tiene a la mano.

Este tipo de acercamiento es más común de lo imaginamos y quizá, no fuera tan común si hubiera educación sexual bien aplicada, que te permita conectar con tu propio cuerpo, donde no sea mal vista la masturbación.

Una educación que hable acerca de las partes erógenas y eróticas, de estímulos y que sepas qué puede ser peligroso y qué no. Porque el que sea común, no significa que no sea peligroso.

Hay muchos casos de abuso sexual dentro de la misma familia, en los que muchos niños no entienden lo que está pasado y no saben decir que no, porque no tuvieron la educación sexual adecuada.

Escucha el episodio completo y entérate de las experiencias que vivieron en su infancia Natalia Lane, Sheyla Ferrera, Quique Galdeano y Ricardo Baruch

Escucha”Ep 42 ¿Qué pasa si no tenemos educación sexual? Con Natalia Lane, Sheyla Ferrera y Quique Galdeano” en Spreaker.

Tabúes y religión

Mucha gente piensa que, si no hablas de sexualidad con los niños, al niño no le va a pasar por la cabeza.

Este tipo de pensamiento resulta perjudicial, por ejemplo, el pin parental, que es una iniciativa de ley para que las personas que no quieran que sus hijos reciban educación sexual en la escuela, puedan evitarlo.

Como si el niño a sus 11 años no se fuera a tocar; no fuera a buscar pornografía en internet o como si sus compañeros no fueran a hablarle sobre el tema.

A todos nos empiezan estas dudas desde la niñez y hay que encaminarlas, recordemos que México es uno de los países con mayor número de embarazos en menores de edad.

Hay muchos tabúes alrededor de la sexualidad, como nombrar las partes del cuerpo como son. Esto invisibiliza el cuerpo y entre más lo hagas, vas desapareciendo tu cuerpo y no eres capaz de reconocerlo, obviamente no de una forma literal, sino en una forma en la que pierdes la capacidad de reconocerte a ti mismo.

Pero… ¿y si es pecado?

Por otro lado, está la religión que ha censurado las pláticas sobre sexualidad, por considerarla un pecado y una depravación.

Esto provoca una deformación de información, a tal grado que hay jóvenes que no tienen sexo vaginal creyendo que es pecado, pero lo tienen analmente porque “no lo es” y nadie les habla sobre el uso de condón para tener este tipo de relaciones anales y luego vienen las infecciones.

Pero de esto no se habla, como si el sexo anal no existiera, cuando muchas veces estas prácticas son promovidas por los mismos religiosos que piensan: -bueno si es anal no cuenta-. Y nadie informa sobre la salud sexual por esas vías.

Por otra parte, muchas adolescentes para no perder su “virginidad”, prefieren tener penetración anal para conservar su himen. Si es por decisión propia, está bien, pero no porque te dijeron que tenías que llegar virgen al matrimonio.

“Güey, el día que cojamos sin culpa, este desmadre se va a acabar, se va a acabar la homofobia; se va a acabar la discriminación, porque todo viene desde un prejuicio, de estar señalando a la otra persona por lo que tiene, por lo que tuvo; por lo que hace, por lo que no hace…”, Ángel Candia

Quién tiene que educar sobre sexualidad

La educación sexual, no sólo es responsabilidad de las escuelas, sino también de los padres y hasta de uno mismo.

Tampoco se trata de decir que todas las escuelas carecen de información, hay muchos maestros que buscan la manera de brindar información a sus estudiantes. Como también hay padres que conversan con sus hijos al respecto, y hay personas, incluso adultos que investigan la temática, y es que abarca tanto que es algo de lo que no podemos dejar de informarnos.

Como adultos debemos ser más conscientes, estamos hablando de vidas humanas y toda vida es valiosa y merece dignidad y no vamos a tener dignidad mientras no nos reconozcamos con todo lo que conlleva nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra orientación y nuestra identidad.

Para ello, debemos darle visibilidad a muy corta edad para no vivir acomplejados en el futuro y seamos violentos con las cosas que son diferentes a lo que tenemos y a lo que reconocemos.

Es muy importante que nos amemos y amarnos significa cuidarnos e ir a meterme a internet a buscar asociaciones y fundaciones que me hablen de sexualidad, y si me quiero de verdad, voy a meterme a buscar qué significa VIH y cuál es la diferencia con el SIDA, qué significa Hepatitis, qué significa clamidia y etcétera. Con eso me voy a cuidar de verdad y voy a cuidar a los demás.

Nuestra responsabilidad

Tenemos mucha de responsabilidad, hay que buscar información y verificarla, y si vemos que algo no es normal en nuestro cuerpo, hay que preguntar, informarnos.

La sexualidad es vida, por donde se vea, desde el placer, hasta engendrar una nueva vida. Todo parte de ahí, y a medida que le quitemos esa carga negativa, vamos a avanzar como sociedad y a evolucionar. Escuchen, infórmense y a vivir responsablemente.

También es importante que aquellas personas que tenemos información y que sabemos, por ejemplo, en qué lugar buscar, compartirla con nuestros amigos, con nuestros sobrinos que en algún momento van a necesitarla.

Esta herencia de información no va de arriba para abajo, se puede compartir para todos lados, a tus padres, tíos, etc.

La información puede salvar vidas.